Alexandros Papadiamandis (1851-1911) escribió una novela titulada La Asesina, en la que realiza una descripción del mundo, en el cual se desarrollaba la vida de las mujeres rurales en la Grecia del siglo pasado. La novela es una excepcional muestra del período Naturalista y narra la desventurada vida de una mujer, pero lo hace desde una perspectiva diferente; ya que para denunciar la locura de un sistema que somete a la mujer hasta reducirla a la servidumbre, crea un personaje, Jadula Frangoyanú, que en sus últimos años de vida se vuelve loca. Sólo desde la locura se puede denunciar la miseria moral del hombre.
La Grecia del siglo XIX se vio sometida a un déficit demográfico, los hombres emigraron, forzados por la pobreza a lugares como América y Alemania, para poder sobrevivir. De modo que el país quedó vacío de hombres y las familias que pretendían casar a sus hijas se veían obligadas a ceder una gran dote a los novios, la ley de la oferta y la demanda tiene aquí un fiel reflejo. La vida de Jadula fue dura desde el principio, pues al haber nacido niña, era vista por sus padres como una carga onerosa. Ella misma define su vida como vana e inútil. Jadula ante el nacimiento de su nieta experimenta una especie de revelación... las niñas no merecen vivir. En parte porque suponen un ingente gasto para la familia y por otro lado, las niñas recibirán un maltrato continuo a lo largo de sus vidas, serán esclavas de sus padres hasta que se conviertan en esclavas de sus maridos. Tras varias noches de insomnio, comete la atrocidad de asfixiar a su nieta. El asesinato pasa desapercibido, por lo que Jadula estima que su acción está avalada por Dios, de modo que inicia una serie de asesinatos de niñas hasta que la policía decide que ella debe ser la culpable, dado el número de indicios que hay en su contra. Jadula huye a los montes, donde es perseguida por la policía, pasa varios días recorriendo los agrestes parajes de su tierra, sin descanso, atormentada por imágenes fantasmagóricas.
Papadiamandis entrelaza la persecución con intensas descripciones de la Naturaleza que rodea a la asesina: “Se sentó en el hueco de roca: a sus pies sentía el fragor y la melodía de las olas, y por encima de su cabeza oía el chillido de las águilas y los gañidos del gavilán. Cuando cayó la noche, iluminaron los astros el inmenso firmamento, y el aire perfumado hubiera podido servir de bálsamo incluso para los sufrimientos de esa mujer.” El autor consigue de esta manera fomentar la idea en el lector de que Jadula es un ente extraño, ajeno al mundo, como si su presencia fuese antinatural; lo que tendrá una repercusión en el final de la novela.
La Asesina obliga al lector a involucrarse en la vida de Jadula, a entenderla, a odiarla, a desear que la ajusticien, a desear que se salve... a un cúmulo de sentimientos que no dejarán al lector indiferente. Papadiamandis es griego y su obra se ambienta en Grecia, pero sus palabras son universales; porque no hablan de griegos, sino de seres humanos. Te conmino a que leas esta novela de apenas 142 páginas, La Asesina, obra de Aléxandros Papadiamandis, Editotial Clan.
La Asesina obliga al lector a involucrarse en la vida de Jadula, a entenderla, a odiarla, a desear que la ajusticien, a desear que se salve... a un cúmulo de sentimientos que no dejarán al lector indiferente. Papadiamandis es griego y su obra se ambienta en Grecia, pero sus palabras son universales; porque no hablan de griegos, sino de seres humanos. Te conmino a que leas esta novela de apenas 142 páginas, La Asesina, obra de Aléxandros Papadiamandis, Editotial Clan.












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