Antonio Álvarez volvió en 2008 con su nuevo trabajo, autoeditado, titulado 'La mirada eléctrica'. Es uno de los cantautores más importantes de Almería y lo demuestra en los 12 temas que consta su largo, en el que despliega un gusto por la canción cuidada, de elegante pop, y pensadas letras optimistas y también evocadoras, melancólicas. Un disco anti-estrés, trabajado con pasión y en el que podemos apreciar, junto a las guitarras eléctricas, armónicas, pianos, acordeones e incluso un sitar; denota buenos ratos y una sonrisa en el recuerdo.Sus influencias: los maestros Sabina y Serrat, así como Silvio Rodríguez y Quique González. Sin embargo, su apertura de miras en esto de la música es grandísima ('como buen melómano', dice) y no olvida el flamenco, The Who o los mismísimos The Beatles. Así se ha caracterizado su carrera: desde sus orígenes en Plancton (corte power-pop), pasando por la conocida banda de versiones Beatle, Beatles Connection, hasta sus dos discos en solitario (el anterior, 'Palabras que perduran', de 2003).
¿Cómo no acordarse del Lennon más acústico del álbum Blanco en su tema 'Cometas de Bhaktapur'? Compuesta tras una visita a India, es una de las mejores melodías del disco y es recompensada con un bonus track instrumental del tema. También de influencias indias, en esa mezcolanza entre lo eléctrico y lo folclórico (sitar), destaca 'La canción del sadhú'. 'La flor de alazor' podría haberla firmado Joaquín Sabina; la esperada y pegadiza melodía del pop no puede faltar con 'Las flores amarillas del arcén'. Habiendo también lugar para los sonidos de inspiración arabizante con 'Aire del sur' o los aires folclóricos latinoamericanos de 'Canciones que matan'. También hay momentos más eléctricos aunque contenidos ('El paseo de los tristes'). Para rematar el disco, versiones instrumentales de dos de sus mejores temas, 'Cometas de Bhaktapur' y 'Aire del sur'.











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